LA INMIGRACIÓN JUDÍA Y EL FOMENTO DEL COMERCIO EN LA SOCIEDAD LATINOAMERICANA
Bernardo
J. Zinguer Delgado1
Décadas atrás cuando de niños se iba a la tienda de la esquina para
comprar cualquier artículo que se necesitase en casa, al fondo se vería una
litografía dividida en dos verticalmente, al lado izquierdo se veía un hombre
con actitud derrotada, desnutrido, con sus ropas hecha jirones y la leyenda “Yo
vendí a crédito” mientras que del lado derecho de la policromía se observaría
un hombre en actitud ganadora, con kilos extras, ropas finas y nuevas debajo de
la frase “Yo vendí al contado”. Con esta imagen enclavada en nuestra memoria
infantil el dueño del establecimiento enviaba un mensaje al cliente en cuanto a
la exigencia del pago al contado a fin de obtener rápidas ganancias.
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| Israel Cusnir Zaidman en su oficio de Cláper, En una aldea tachirense año 1939. Nótese en sus manos la libreta de cuentas y un lápiz. (Foto archivo de la familia Cusnir) |
Habitualmente los Cláper vendían en cómodas cuotas
llevando un registro para pasar los domingos a cobrar, ese día era considerado
especial debido a que los aldeanos que vivían en los lugares más retirados iban
a los centros poblados a “oír misa”, y al salir se aprovisionaban de la
mercancía requerida para la semana. A los Cláper también les convenía ese día,
porque ni a los menos religiosos les gustaba comerciar el sábado por ser el día
sagrado del judaísmo. Tal y como lo refleja Temístocles Salazar en su artículo Los judíos en la historia del Táchira
(2015).
En
palabras del economista colombiano Michael Rabinovich Los “klapers
democratizaron el vestuario porque gracias a ellos todo el mundo pudo vestir en
forma democrática. En esa época, el pueblo andaba en harapos porque el
vestuario era una forma de establecer las diferenciaciones sociales”. Por su
parte Bibliowicz señala que el expresidente colombiano Alberto
Lleras Camargo publicó un artículo en el que reconoce que los hebreos
realizaron “una humilde revolución judía”, en el ejercicio de su oficio “las
mercancías no sólo bajaron de precio sino que los pusieron al alcance de
todos”; Sin embargo, el sistema empleado por los judíos de vender a plazos con
pequeñas cuotas semanales y tomando en cuenta las clases sociales más baja, les
trajo animadversión de los comerciantes tradicionales que repetidamente
solicitaban a los gobiernos un control férreo que prohibiera la indeseable
–para ellos- inmigración judía.
En
el Táchira a principios de los treinta, los pocos judíos que había eran Cláper,
se surtían de los paisanos mayoristas de Maracaibo y Caracas, pero ya a
mediados de esa década abrieron los almacenes alrededor del mercado cubierto de
San Cristóbal. Los tachirenses les decían “Los turcos”. El profesor Guiomar Caminos
relata su experiencia en una sección de su libro crónicas muérganas la cual parafraseamos y ampliamos con algunos
elementos aportados por el Historiador Temístocles Salazar, y los judíos de
segunda generación Saúl Zinguer Kusnir y Simón Zaidman Krenter, conocedores de
la historia reciente de la comunidad.
Recorriendo,
el centro de la San Cristóbal de antaño por la carrera 6, antes del cruce con
la Calle 9, se encontraba la marquetería “el pequeño Paris” donde un robusto
hombre y una mujer lidiaban con su oficio, eran Martín y Sara Schwartz. Un poco
más adelante, frente al "Bar Torbes", y diagonal al Salón de Lectura,
se hallaba "La Flor de París" de Isaac y Hanna Zinguer Kusnir. A su
lado "La Rosa Blanca" de Don Hermán (Herz) Rubinsztain. En la carrera
6 entre 7 y 8 el "Bazar Panamá"
de La Familia Toledano. Entre las calle 8 y 7, frente al Mercado Cubierto estaba
situado el almacén "Blanco y Negro" de Jacobo Cohen. La zapatería “La
Parada” de José Margules se situaba en la carrera 6 entre 8 y 9. La "Casa Besarabia"
de Nathán Zaidman se localizaba en la calle 8 entre 6 y 7. El Sr. Jacobo
Pfeffer tenía su tienda “La Campiña” en la carrera 7 entre 5 y 6. En la 5, esquina con calle 6 se localizaba Mayer
Waich y su almacén "Panamá"; a su lado el almacén “Caracas” de Meyer
Malka y muy cerca de allí, en la carrera 5, al lado de la venta de autos,
"La Suramericana de Textiles" de Jacobo Eissenberg y Moisés Feldman mayoristas
de telas especializados en casimir. También se podía encontrar “La Ganga” de
Marcos Blank en lo que es hoy la 7av entre 9 y 10 (luego construiría el
edificio Lido).
Adicionalmente
en el año 1955 Morris Zacarías fundó la “Súper Cafetería y Fuente de Soda Morris”. Como lo menciona el Cronista
de San Cristóbal. Dr. Luis Hernández - información ampliada por su hija Elena
Zacarias Barasch- sería la primera fuente de soda de San Cristóbal al
estilo de las que existían en las grandes urbes norteamericanas, ubicada en la calle 5 esquina de la carrera 3
diagonal al Edificio Nacional. Zacarías también poseía una torrefactora
llamada “Morris súper coffe”. En la calle 4 con carrera 7 de La Concordia, Por
su parte El Sr. Haime Simkin junto
a su familia abrieron cerca del año 1960 la tostaderia “Amazonas” en la calle
14 esquina con la carrera 15 al lado de la antigua UCABET. En lo que hoy es la
5av también se podía encontrar “Almacenes Lagos” de Moisés Espiedra, quien años
después adquiriría el concesionario FORD denominado Torovega, En San Antonio el
Señor Asher León Gelrud tenía la importadora Taiwan.
Otros nombres y apellidos recordados de la
comunidad judía que en algún momento hicieron vida en el Táchira bien como
Cláper o comerciantes fueron: Enrique Zilberman, León Bentolila, Amran Cohen, Saúl
Sankoski, Israel Cusnir Zaidman, Salomón
Kusnir Zaidman, Miguel Cusnir Zaidman, Ascisclo Goldman, Miguel Hochstadt,
Bernardo Zinguer, Jack Goldstein Meldhenson, Moisés Órfali, Mauricio Serfaty, Alberto
Attias Elaluf, Ruben Preiss y los Sres. Guttman, Lobel, Strassberg, Kogos
Zelman, Abbo, Krenter, Seltzer.
Un gran número de los descendientes de éstos
judíos se inclinaron por las ciencias médicas, la ingeniería, el derecho, la
educación y las artes, muchos de ellos continuaron la emigración como sus
ancestros, yéndose principalmente a Caracas, Israel, Estados Unidos y Panamá. Hoy
sólo queda una veintena de sus
descendientes en el Táchira que luchan por conservar su legado. Esta es
la razón por la cual ya no se observan a “los turcos” alrededor de la plaza
Bolívar de San Cristóbal.
Agradezco a la M.Sc Elsa Carrillo por las sugerencias realizadas a este artículo.
1Profesor,
mención Pedagogía Social (Universidad Pedagógica Experimental Libertador)
Abogado (Universidad de Los Andes) Máster en Ciencias (CIPPSV) Diplomado
Internacional en Derechos Humanos, Derechos del Niño, Psicología Infantil y
Resolución de Conflictos. Diplomado en Derecho Procesal Penal. Profesor titular
del Ministerio de Educación, en comisión de trabajo como Coordinador de la
Defensoría de Niños. Colaborador del semanario Nuevo Mundo Israelita. Miembro e
investigador de la comunidad judía del Táchira.
FUENTES CONSULTADAS


